Pulido de acero

Limpieza de acero inoxidable

Es una aleación en base a hierro, cromo y otros elementos aleantes que no hacen combinación química entre si pero, produce una excelente resistencia a la corrosión. Su clasificación se hace atendiendo a la micro estructura interna, la cual es una resultante de los elementos presentes en el acero.

Por su excelente resistencia y belleza, el acero inoxidable es un material de fácil conservación, tendiéndose a veces a tener la errónea idea de que no requiere mantenimiento. Con el objeto de conservar sus cualidades innatas, es necesario seguir unas recomendaciones mínimas durante su almacenamiento, manipulación y uso, que con una limpieza adecuada de rutina, permiten mantener inalteradas las características originales, preservando su resistencia a la corrosión, higiene y apariencia.

Es el único metal que puede auto regenerarse. Posee una fina capa de óxidos adherentes formada principalmente por óxidos de cromo, hierro y níquel que, cuando está limpia y adecuadamente formada, es bastante inerte, bajo la mayoría de las condiciones. En este estado se dice que el acero inoxidable está “pasivo”. Los siguientes tratamientos de pasivación, son principalmente de limpieza y no inducen a la pasividad, pero reparan los defectos en la superficie y eliminan las sustancias que puedan dañar la película superficial.

Al finalizar una instalación, la eliminación de la película plástica protectora (PVC) y el adhesivo final es muy importante. Tras esta retirada debe continuarse con una operación general de limpieza para que la superficie quede limpia. Se realizará un régimen de limpieza regular de mantenimiento según dicte el ambiente exterior. Si estos requisitos previos se siguen, podemos esperar una vida larga, con pequeño o ningún cambio en la apariencia del producto

El aspecto superficial atractivo e higiénico de los productos de acero inoxidable no se puede lograr con un mantenimiento totalmente libre. Todos los grados y acabados del acero inoxidable pueden mancharse, decolorarse o conseguir una capa adherida de suciedad en su uso normal.

Es sinónimo de larga duración y durabilidad con buen aspecto. No obstante, es esencial limpiar las superficies de forma periódica para remover la suciedad. Las rutinas de mantenimiento son una medida preventiva muy útil. La frecuencia en la limpieza depende de la calidad, el acabado superficial, la forma de la pieza, el servicio y el entorno.

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